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martes, 27 de noviembre de 2012

Heráclito El Esplendente - Jorge Eduardo Rivera Cruchaga


 
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"... ¿Por qué nos atrae Heráclito? Desde hace más de veinticinco siglos, pasando a través de Parménides y de Platón, inundando a Hegel, sacudiendo a Heidegger y Gadamer, Heráclito se hace presente en toda la historia de la filosofía. Su presunta oscuridad es una permanente promesa de luz. ... La "oscuridad" de Heráclito es la penumbra del alba. Es el comienzo de la luz más esplendorosa. La noche está iluminada por las estrellas, y cuando llega a su final se convierte en luz de sol. La noche es incomprensible sin el sol escondido. La noche es el comienzo de la aurora. Y la aurora no es sino noche vencida. Heráclito nos atrae porque en él sentimos que en medio de la oscuridad ya empieza el clarear del día. Heráclito nos atrae porque en él experimentamos la eterna lucha por la claridad del pensar. Nos atrae porque representa, en forma paradigmática, nuestra propia lucha, en tiempo del olvido del ser, por una vuelta a lo originario. Heráclito nos atrae hoy como una promesa de algo nuevo por venir. ...Pensar a Heráclito no es ocuparse de cosas pasadas..., es filosofar nuevamente, después de tanto calcular y conceptuar sin rumbo ni orientación. Heráclito no nos ofrece conceptos cincelados y definitivos. Nos ofrece vida filosófica, y esto significa: orientación radical. Ocuparse de Heráclito es hoy una de las tareas más urgentes de la filosofía y del pensar".

sábado, 10 de noviembre de 2012

De asombros y nostalgia: Ensayos filosóficos - Jorge Eduardo Rivera Cruchaga

Aparecen reunidos en este volumen varios ensayos filosóficos de distinto carácter, Un buen número de estos artículos fueron publicados en diferentes revistas nacionales, hoy de difícil acceso. Unos pocos son inéditos. Todos ellos conforman un conjunto dotado de cierto unidad de inspiración. Se podría decir que el tema general de estos escritos es la filosofía en cuanto tal, entendida como la búsqueda del ser de los entes y -por encima de ello- del Ser mismo es su misteriosa y esquiva unidad. El lector no experto en la filosofía hallará en esta obra una incitación a la apasionante tarea del filosofar. El filósofo de profesión podrá juzgar acerca de temas que se exponen desde una cierta visión personal. El libro se titula "De asombros y nostalgia". Estas dos palabras resumen todo su afán: el asombro ante esa cosa inaudita y tremenda de que "hay ser" (Parménides), que los entes son y no, más bien, no son (Leibniz). Es el asombro del cual nace y del que se nutre constantemente la filosofía. "Nostalgia" es una palabra que resume, por así decirlo, lo más profundo ser del autor. Nostalgia de algo que queda siempre más allá, de algo siempre inalcanzable. Nostalgia como temple anímico de una ausencia que es al mismo tiempo incitante presencia. Nostalgia de Dios. Quizás si todas las páginas que aquí se publican no son, en el fondo, otro cosa que una profunda y siempre renovada nostalgia de Dios.